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domingo, 11 de noviembre de 2018

LA HORMA DE MI ZAPATO

Caminaba descalzo por la vida, pero como todos opinamos y/o prejuzgamos, pues después de andar un rato, las miradas de los demás a sus pies desnudos y a su persona, hicieron que se sintiera incomodo y dudara de sí mismo, así que decidió entrar a una zapatería. 
Indeciso, eligió unas botas militares, pero cuando las calzó, sintió que lo apresaban, las guerras empezaban, los muertos caían a sus pies y el mundo se acababa, horrorizado se quitó las botas rápidamente. Miró otra vez las estanterías de la tienda y se decantó por unos zapatos rojos de tacón alto espectaculares. 
Pero de repente, al calzarlos, una multitud de personajes aparecieron delante de él, ofreciéndole dinero por su cuerpo, prometiéndole lujos a cambio de sexo, asqueado se deshizo de los zapatos. 
Optó entonces por unas zapatillas de deporte que le parecieron muy cómodas, cuando metió los pies dentro de ellas, tuvo la sensación que lo perseguían, él corría rápido, pero los demás corrían más rápido aún y de súbito salieron a su encuentro sustancias ilegales para tener más Spring en la salida y tuvo miedo de caer en un abismo y se descalzó. 
Escogió entonces unos zapatos negros con cordones y de repente estaba allí, en un mundo lleno de codicia, todos los personajes gritaban, incluso él también lo hacía, era el caos, la gente se hacía rica en un momento y otros se arruinaban en un pispás, todo era finanzas y corrupción. Tampoco le gustaron los zapatos negros y los retiró de sus pies.
Decepcionado miró la tienda de zapatos de esquina a esquina, pensando...

La dependienta de la zapatería empezó a impacientarse, el cliente no se decidía por ningún zapato y ella estaba cansada de sacar cajas y cajas de zapatos...

Él miraba las estanterías buscando algo de su agrado, pero por más que miraba no veía nada que le agradara, así que se despidió de la dependienta, salió a la calle y sonrió al sentir el tacto del suelo en sus pies desnudos y siguió su camino...  ©BT

Imagen de René Magritte  

jueves, 1 de noviembre de 2018

EL DIABLO QUE ME AMÓ

En tiempos de guerra no hay vencedores ni vencidos, todos salimos mal heridos.

Cuando pienso en él, de hielo se cubren mis venas. 
¿Acaso lo quise? Creo que no y si ocurrió alguna vez fue por la fiebre.
En este ahora, él, solo es el recuerdo de la pesadilla, pero quiero creer que su presencia fue el destino, mi destino ya premeditado para que yo evolucionara y cambiara el rumbo de mi vida, de no ser así, no tendría sentido el dolor sufrido.
¿Acaso fue un pacto de almas antes de llegar a este mundo?
Puedo asegurar que él, no era mi alma gemela, pero sí un ser violento, sádico, cruel y destructivo y a la vez encantador, enigmático, carismático y dotado  de una inteligencia superior, que sacudió mi vida de una forma terrible.
¿Acaso lo amé? No, solo fue una locura.
Aún recuerdo cuando una noche me confesó, que estando dormido despertó sobresaltado y vio al demonio a los pies de su cama y que, por largo rato estuvo allí de pie observándolo, mientras él contemplaba su aspecto diabólico. 
¿Por qué me contó su encuentro con el diablo? ¿Acaso trataba de avisarme de algo...?
Mientras escuchaba su relato, él buscó mi mirada y en un instante fugaz, vi en sus ojos que algo demoníaco habitaba en él, pero con astucia él sonrió y su encanto personal me hipnotizó y pensé que mi imaginación me hacía ver cosas que no eran reales.

El epitafio que tal vez yo escribí antes de nacer, de un camino sencillo, había llegado a su fin y el hastío que me impedía cerrar la puerta a mi presente, estalló cuando el pacto se hizo presente y él apareció abriendo la puerta al lado oscuro. 
Pues sin remedio, su ímpetu, domino, locura y pasión invadieron mi mundo para cerrar las paginas de un libro, que a pesar mío yo había elegido.
Pero para cambiar mi rumbo, el mal, estuvo presente en mi vida por un periodo de tiempo atroz, suspendido en el limbo de un infierno bestial que decía amarme y en realidad así era, él me amaba. 
Pero su amor martirizó mi esencia para que yo cerrara capítulos y volviera a nacer. Y así sucedió, por él cerré el capitulo más importante de mi vida hasta ese momento, aunque la culpa siguió atormentándome mucho tiempo, mientras el dolor que él me infringía parecía gustarme. Luego en la noche mientras dormía, mi alma se rebelaba por el trato sufrido y apelaba a mi cordura para salir de aquel infierno, pero no era tan fácil escapar, estaba atada de pies y manos. 
Hasta que por fin, una noche, la luz llegó a mi ser y el verdadero aspecto de mi enamorado apareció ante mí y lo vi tal cual era, vi su forma real, estaba envuelto en llamas y una parte de su rostro estaba desfigurado y mientras se acercaba a mí, abrió la boca y me escupió fuego intentando quemar mi cara. Sentí como el calor del fuego rozaba mi rostro y percibí como la maldad que habitaba en su interior quería destruirme. 

Abrí los ojos y hui de él y de su infierno.

Hoy pienso que él llegó a mi vida para que yo cambiara de vida e iniciara un camino distinto y así lo hice...
Pero también estoy segura, que él, en algún momento de su vida, olvidó quién era, vendió su alma y se convirtió en diablo.
  ©BT

miércoles, 24 de octubre de 2018

LA ASESINA


Se sentía aburrida, añoraba tiempos pasados y aún más su niñez.
Vivía con él desde que ella tenía memoria, cuando era una niña, siempre jugaban juntos, eran amigos inseparables. A ambos les gustaba jugar al escondite y al pilla pilla. Ella recordaba como corrían los dos juntos para ver quién era más veloz.
 ¡Ay cómo añoraba aquel tiempo!
Y es que el hombre, con el paso de los años, había dejado de vivir -pensaba ella-.
Su amigo se pasaba horas sentado en el sillón de casa; viendo televisión, pegado a su ordenador, comiendo o frecuentando algún bar con algún conocido. 
Ella ansiaba saltar, correr, trepar, incluso pisar charcos, llevaba una vida tan tediosa que se sentía morir cada día...Pero no podía dejarlo, estaban unidos de por vida. 

Ella no comprendía cómo él había cambiado tanto y se había amoldado a una vida tan sedentaria y poco a poco empezó a odiar aquella forma de vida y en su afán por ser libre ideó un plan macabro...

La noche de autos, el hombre salía de un bar y andaba zigzagueando. Al pasar debajo de una farola, ella se hizo presente, él la miró entre sorprendido y aturdido por el alcohol tomado con sus amigos. 
Verla frente a él, le hizo recordar vagamente aquel tiempo en el cual ambos jugaban juntos y con la euforia del alcohol y la nostalgia de la infancia, quiso volver a jugar y corrió hacia ella. 
Ella pensó que había llegado el momento de deshacerse de él y con astucia esperó a que él pasara debajo de otra farola. 
Cuando la luz por fin la volvió a iluminar, se plantó delante de un muro de hormigón y él que corría para atraparla, estaba tan ebrio que no calculó sus pasos y su cabeza chocó contra el muro.
El golpe fue mortal, el hombre cayó fulminado en el acto, ella satisfecha se incorporó, despegó su sombra del cuerpo inerte del que había sido su compañero y sigilosamente se pegó al muro desapareciendo en la oscuridad de la noche, era libre. 
(c)BT



miércoles, 17 de octubre de 2018

EL DESPERTAR

Era pequeñita de estatura, no sabía de dónde había venido y siempre que pensaba en su vida se recordaba en el mismo lugar. Sentía una extraña pesadez en su cuerpo que la mantenía anclada in situ...
Lo cierto es que se sentía atrapada en un mundo que no reconocía, el hastío por su vida era latente, los días y las noches se le hacían eternos, mientras suspirando se hacía una y otra vez la misma pregunta,-¿Quién era ella-?
A veces cuando dormía tenía sueños extraños; soñaba con prados llenos de flores, valles, montañas, ríos y aromas desconocidos que flotaban en el ambiente, pero al despertar miraba sus diminutos miembros y suspiraba comprendiendo que esos sueños no eran posibles, que ella estaba detenida en aquel lugar e inmovilizada en una monotonía de la cual le era  imposible salir.
Así una tarde cansada de su vida y no viendo salida, decidió recluirse aún más y levantó un muro sobre ella misma, allí en silencio se hizo mil preguntas; "¿Quién era, por qué estaba en aquel lugar, de dónde había venido, qué hacía allí?" Pero a pesar de sus ansias por descubrir quién era, reconocía para sus adentros que tenía miedo y que 
aislada por su muro se sentía a salvo, aunque en su interior ella sabía que eso no era vivir...


Así su voz interior le gritaba que ella había nacido para algo grande, pero agobiada por tantas preguntas y esperando  respuestas se durmió...


De repente un día despertó, aturdida pero con un nuevo ímpetu se armó de valor y con fuerza y valentía rompió el muro que había tapiado sobre ella misma y salió al exterior. Estaba extenuada por el esfuerzo y se paró para tomar aliento, entonces el sol la calentó, ella se estiró y se sintió muy ligera. Extrañada miró su cuerpo, percatándose que la pesadez que anclaba su cuerpo in situ había desaparecido.
Alucinada empezó a dar saltos y de súbito se vio en el cielo; ¡Estaba volando! ¡Era alucinante! ¡Ella volaba, era ágil y 
veloz ! ¡Qué sensación tan divina! Tan feliz era que no se hizo más preguntas sobre ella misma.

Los prados de sus sueños, estaban delante de ella, -ya los veía-, y las flores perfumaban el ambiente, la brisa la embriagaba y se sintió libre y voló, voló muy lejos y siguió volando.
Al pasar por un riachuelo divisó a otros seres, -eran muy grandes y tenían las piernas ancladas en la tierra-, ella con curiosidad se acercó a uno de ellos y revoloteando a su alrededor lo oyó decir:
-¡Eh chicos, mirad, una mariposa multicolor! ¡Qué bonita es!
Y ella feliz, batió sus alas y siguió su vuelo. 

© BT